viernes, 19 de julio de 2013

Alma

Vuela, vuela de nuevo surcando el mar barquito, llévatela lejos, donde nadie pueda hallarla, donde nadie pueda hacerle daño ... a ese lugar lleno de luz y calidez que tú y yo sabemos, cuando está allí vive sin vivir, sufre sin sufrir, recuerda sin llorar, aunque tarde en hacerlo... cuando está allí ella se abraza  sus piernas y esconde su cabeza entre sus brazos, aunque sabe que nadie podrá verla, pero cree que así tampoco ella misma se juzga. 

¿Por qué te la tienes que llevar? Porque aunque ella sabe que por primera vez está luchando por sí misma ahora las cosas han vuelto atrás y cada vez su vida parece estar más teñida de negro, sabe que su tiempo se agota, sabe que dentro de poco llegará a un punto sin retorno donde se cerrarán las puertas de ese camino que lleva al final feliz que ella siempre ha buscado. 

Barquito, debes llevarla pronto, antes de que comience a pensar de nuevo en descansar en el frío eterno, antes de que vuelva a pensar en la comodidad que le infundiría la fría piedra de mármol y la facilidad de un silencio en su mente en ved de los gritos que la atormentan. ¡Llévala barquito! 
Navega firme hacia esa tierra lejana con mi princesa.

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