martes, 11 de junio de 2013



Las personas somos complicadas, eso es así, no hay dos personas exactamente iguales, al menos en lo que a la psique se refiere, cada ser es individual y sumamente complejo, pero, y aunque suene a estándar, creo que las chicas somos especialmente complicadas. Es un gran problema ser tan sensibles a veces, tener tantas variaciones en los niveles hormonales que de repente de hagan estar por las nubes o bajar al subsuelo en cuestión de un momento, ver cualquier escena lacrimógena en alguna peli o algo demasiado moñas y que precísamente nos dé por desarrollar la empatía en ese preciso momento. En mi caso la cosa se vuelve aún peor, y me explico, me importan tanto los problemas de aquellas personas con las que he decidido compartir mi vida como los míos propios y ,claro está, esto tiene un precio a pagar, el olvido de mis propias conveniencias.


Muchas páginas web se dedican a hacer ofertas alentadoras para hombres acerca de manuales o guías para comprender a una mujer, ¡pobres ilusos!, cómo si no fuera ya un hecho  lo suficientemente observable el que cada uno nacemos de un padre y una madre, o dicho de otra forma que cada uno tiene una personalidad distinta, pretenden encima estandarizar la manera apropiada de acercarse a un buen saco de hormonas. Para mi gusto todo esto es como intentar meterse en una cueva sin intentar investigar si ese día habrá dentro un león o un gatito, ya sabéis ¡suerte!.




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