domingo, 13 de enero de 2013

¡Eres mala!



¡No, ya lo sé, y no haces más que repetírmelo! ¿cómo no voy a enterarme? para tí sólo soy como una gran mierda, algo que parece que te decepciona todos los días, una mocosa que corta su juego cuando te oye llegar y basta que se valla la niñera para que se ponga a temblar, siempre hago mil cosas mal sin saberlo, aunque creo mamá, que si las supiera y no las hiciera el resultado iba a ser el mismo, siempre vienes enfadada, siempre me estás chillando, siempre me persigues, siempre me pegas.

Ahora he encontrado un escondite nuevo, aunque me gusta más el sitio que hay detrás del viejo sillón de salita de papá, el que está delante del hueco de la pared, pero ese ya se lo conoce y me puede alcanzar, este es más estrecho, casi no quepo, menos mal que soy algo delgada, hace mucho frío, y la parte de detrás del gran sofá del salón está apulgarada y la pared que tengo contra mi espalda tiene humedades.

Ya hace un ratito que no la escucho, esta vez ha sido porque mi hermana me ha chinchado y le ha ido lloriqueando con un cuento chino, dice que le he pegado, tan sólo le dije que no le iba a prestar la Barbie a la enana esa, es muy pequeña, pero muy buena actriz, se parece mucho a mamá, cuando estamos en la calle me coge de la mano y me compra cosas si estamos con más gente incluso me pega besos y me dice cosas lindas, también cambia su carácter, creo que nadie la conoce de verdad, bueno, algunos sí, pero engaña a los que quiere.

Que frío hace! cierro los ojos, voy a intentar dar una cabezada, distraerme hasta que escuche la puerta y sepa si se ha ido, cuando esta cabreada la odio más,  en mi cabeza sólo la escucho decir " ¡Eres mala! a tí no te va a querer nadie nunca"... hace que me sienta tan sola, tan triste y vacía, sé que es verdad, algo dentro de mí me lo dice, llevo oyendo eso mucho tiempo y cada vez estoy más y más convencida. Me rodeo con los brazos como puedo, retorciéndome un poco para combatir la falta de espacio y lloro, como siempre, lloro hasta que me lleva el sueño, hasta que llegue a ese mundo blandito y cálido donde me gusta estar, donde al menos, siento el calor de estar conmigo misma, la única que jamás podrá quererme, la única a quien nunca voy a permitirme perder.


o m n

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