domingo, 13 de enero de 2013

rallada al corazón





l  Está siendo un periodo raro, es decir, no sabría decir si las cosas están yendo muy lentas o están yendo demasiado rápido, o quizás sea lo uno con un subconjunto de acontecimientos donde pasa lo otro, el caso es        que creía saber donde estaba y justo ahora me doy cuenta de que no tengo ni idea, que había comenzado el camino de la razón y estudiado muy bien los desvíos que nunca había de pisar y por seguir caminando mientras miraba el mapa, de repente me paro y me doy cuenta de que hace largo rato que no hago más que caminar y caminar por esos senderos que mi cordura me había hecho desechar y ahora, perdida como estoy y  llena de problemas, me pregunto cómo puede ser que lo que antes me parecía irracional de repente y por capricho se me antoje no tanto, aún sabiendo que el papel principal en esa reflexión lo juegan mi locura y mi orgullo, ahora que me estoy equivocando en todo lo que estaba intentando no equivocarme por relajarme mirando para otro lado sólo puedo pensar en recobrar del todo mi cordura a tiempo para no romper el corazón de de ello depende.

    Es  tan enrevesado el camino del corazón, nos equivocamos y acabamos destrozándolo, luego lo recomponemos si podemos y un día se te cruza alguien  y ¡plof! parece como si te hubiera nacido un nuevo corazón, y esta vez piensas mucho en lo que no harás y te empeñas en tenerlo entre algodones, pero un día empiezas a notarlo cansado y dolorido, sientes que sufre, que el mismo se hace daño, y aunque pensaste en todo, cuando te das cuenta miras hacia atrás y ves un reguero descomunal de errores.

                                                                                                                                                       c
                                                                                                                                        m  j

¡Eres mala!



¡No, ya lo sé, y no haces más que repetírmelo! ¿cómo no voy a enterarme? para tí sólo soy como una gran mierda, algo que parece que te decepciona todos los días, una mocosa que corta su juego cuando te oye llegar y basta que se valla la niñera para que se ponga a temblar, siempre hago mil cosas mal sin saberlo, aunque creo mamá, que si las supiera y no las hiciera el resultado iba a ser el mismo, siempre vienes enfadada, siempre me estás chillando, siempre me persigues, siempre me pegas.

Ahora he encontrado un escondite nuevo, aunque me gusta más el sitio que hay detrás del viejo sillón de salita de papá, el que está delante del hueco de la pared, pero ese ya se lo conoce y me puede alcanzar, este es más estrecho, casi no quepo, menos mal que soy algo delgada, hace mucho frío, y la parte de detrás del gran sofá del salón está apulgarada y la pared que tengo contra mi espalda tiene humedades.

Ya hace un ratito que no la escucho, esta vez ha sido porque mi hermana me ha chinchado y le ha ido lloriqueando con un cuento chino, dice que le he pegado, tan sólo le dije que no le iba a prestar la Barbie a la enana esa, es muy pequeña, pero muy buena actriz, se parece mucho a mamá, cuando estamos en la calle me coge de la mano y me compra cosas si estamos con más gente incluso me pega besos y me dice cosas lindas, también cambia su carácter, creo que nadie la conoce de verdad, bueno, algunos sí, pero engaña a los que quiere.

Que frío hace! cierro los ojos, voy a intentar dar una cabezada, distraerme hasta que escuche la puerta y sepa si se ha ido, cuando esta cabreada la odio más,  en mi cabeza sólo la escucho decir " ¡Eres mala! a tí no te va a querer nadie nunca"... hace que me sienta tan sola, tan triste y vacía, sé que es verdad, algo dentro de mí me lo dice, llevo oyendo eso mucho tiempo y cada vez estoy más y más convencida. Me rodeo con los brazos como puedo, retorciéndome un poco para combatir la falta de espacio y lloro, como siempre, lloro hasta que me lleva el sueño, hasta que llegue a ese mundo blandito y cálido donde me gusta estar, donde al menos, siento el calor de estar conmigo misma, la única que jamás podrá quererme, la única a quien nunca voy a permitirme perder.


o m n