sábado, 29 de diciembre de 2012

Yo soy ... Yo debería ser ...


Estaba allí desde el primer momento,
en la adrenalina,
que circulaba por las venas de tus padres
cuando hacían el amor para concebirte,
y después en el fluido
que tu madre bombeaba a tu pequeño corazón
cuando todavía eras sólo un parásito.

Legué a tí antes de que pudieras hablar,
antes aún de que pudieras entender algo
de lo que los demás te decían.
Estaba ya cuando torpemente
intentabas dar tus primero pasos
ante la mirada burlona y divertida de tus todos.
Cuando estabas desprotegido y expuesto,
cuando eras vulnerable y necesitado.

Aparecí en tu vida
de la mano del pensamiento mágico;
me acompañaban ...
las supersticiones y los conjuros,
los fetiches y los amuletos,
las buenas formas, la costumbre y la tradición...
tus maestros, tus hermanos y tus amigos...

Antes de que supieras que yo existía
 dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad
un mundo de lo que está bien ...
y otro de lo que no lo está.
Yo traje tus sentimientos de vergüenza, 
te mostré todo lo que hay en tí de  defectuoso,
de feo, de estúpido, de desagradable.

Yo te colgué la etiqueta de "diferente",
cuando te dije por primera vez al oído
que algo no andaba del todo bien en tí.

Existo antes de la conciencia,
desde antes de la culpa,
desde antes de la moralidad,
desde los tiempos del tiempo,
desde que Adán se avergonzó de su cuerpo
al notar que estaba desnudo...
¡Y lo cubrió!

Soy el invitado no querido,
el visitante no deseado,
y sin embargo,
soy el primero en llegar y el último en irme.
Me he vuelto poderoso con el tiempo,
escuchando los consejos de tus padres 
sobre cómo triunfar en la vida.

Observando los preceptos de tu religión,
que te dicen qué hacer y qué no hacer, 
para poder ser aceptado por Dios en su seno.
Sufriendo las bromas crueles
de tus compañeros del colegio, 
cuando se reían de tus dificultades
Soportando las humillaciones de tus superiores,
contemplando tu desgarbada imagen en en espejo,
y comparándola con la de los "famosos"
que salen en la televisión.

Y ahora, por fín,
poderoso como soy
y por el simple hecho
de ser mujer,
de ser negro,
de ser judío,
de ser homosexual,
de ser oriental,
de ser discapacitado,
de ser alto, bajito o gordo ...
puedo transformarte
en un montón de basura,
de escoria, en un chivo expiatorio,
en el responsable universal,
en un maldito
bastardo
desechable.

Generaciones y generaciones de hombres y mujeres
me apoyan,
no puedes librarte de mí.
La pena que causo es tan insostenible
que para soportarme
deberás pasarme a tus hijos,
para que éstos me pasen a los suyos,
por los siglos de los siglos.

Para ayudarte a tí y a tu descendencia 
me disfrazaré de perfeccionismo,
de altos ideales,
de atocrítica,
de patriotismo,
de moralidad,
de buenas costumbres, 
de autocontrol.

La pena que de causo es tan intensa que querrás negarme,
y, para eso,
intentarás esconderme detrás de tus personajes,
detrás de las drogas,
detrás de tu lucha por el dinero,
detrás de tus neurosis, 
detrás de tu sexualidad indiscriminada.
Pero no importa lo que hagas,
no importa  adónde vallas,
yo estaré allí, siempre allí,
porque viajo contigo día y noche,
sin descanso, sin límites.

Yo soy la causa principal de la dependencia
de la posesividad,
del esfuerzo,
de la inmoralidad,
del miedo,
de la violencia,
del crimen, de la locura.

Yo te enseé el miedo a ser rechazado
y condicioné tu existencia a ese miedo.
De mí dependes para seguir siendo
esa persona buscada, deseada,
aplaudida, gentil y agradable,
que hoy muestras a los demás

De mí dependes
porque soy el baúl
en el que has escondido
aquellas cosas más desagradables,
más ridículas,
menos deseables de tí mismo.

Gracias a mí
has aprendido a conformarte
con lo que la vida te da,
porque después de todo,
cualquier cosa que vivas será siempre
más de lo que crees que mereces.

... has adivinado ... ¿verdad?
soy el sentimiento de rechazo que sientes
hacia tí mismo.
Recuerda nuestra historia ...

Todo comenzó aquel día gris
en el que dejaste de decir orgulloso:
"Yo soy"

Y entre avergonzado y temeroso
bajaste la cabeza
y cambiaste tus palabras y actitudes
por un pensamiento:
"Yo debería ser ..."

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